PARA LOS ENFERMOS 

Supongo que habrás estado enfermo alguna vez, por lo cual habrás tenido que ir al médico, y te habrá recetado algún remedio.

El médico prescribe, o como decimos comúnmente, escribe una receta para que compremos los remedios que combatirán el mal. Después, vamos a la farmacia, los compramos y los tomamos de acuerdo con las instrucciones que el médico escribió en el papel. Si deseamos sanar, debemos seguir las instrucciones del médico.

No todos los medicamentos se pueden comprar así. Hay medicinas delicadas cuya venta debe registrarse en la farmacia. Para eso debe anotarse una serie de datos:  1) el número de la prescripción; 2) el nombre del médico que la recetó; 3) el nombre del paciente; 4) el nombre del medicamento; 5) la fecha cuando se recetó; 6) las indicaciones para ingerir la medicina.

Aunque existen muchas enfermedades, no todas son causadas por gérmenes. Algunas son causadas por el pecado. ¿De qué enfermedades de pecado necesitamos ser curados? Mentira, robo, enojo, celos, lenguaje indecente, egoísmo, desobediencia a los padres y a otras autoridades, quejas, etc.

Cuando Dios hizo nuestro mundo hace muchos años ya, sabía que necesitaría curar el pecado, y por eso proveyó un "remedio" para que lo tomáramos cuando fuera necesario.

 

Aquí tengo la prescripción Nº 1.

Nombre del médico: Dios.

Nombre del paciente: Cada uno de los que vivimos en este mundo.

Medicamento: Jesús y la sangre que derramó por cada uno de nosotros.

Fecha en que se recetó: Cada día desde que existe el mundo.

Indicaciones: Orar sin cesar y leer la Palabra de Dios una vez por día o más si fuere necesario.

 

Esta medicina tiene la garantía de Dios para curar del pecado. Si seguimos las indicaciones dadas en la Palabra de DIOS, podremos sanar.

¿Cómo podemos tomar este remedio?

Leamos Hebreos 11 :6: "Es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay". Primero, debemos creer que Jesús existe, que realmente vive.

En 1 Timoteo 4:10 dice: "Esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen". Jesús no sólo existe; es también nuestro Salvador.

"Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" Hebreos 4:161. Jesús es nuestro Salvador, y como tal puede ayudarnos cuando lo necesitamos.

Si deseamos ser curados del pecado, todo lo que debemos hacer es creer en Jesús, aceptarlo como nuestro Salvador y saber que puede salvarnos de nuestros pecados. Entonces, sólo tenemos que pedirle que nos ayude a ser mejores, y él lo hará.

¡Qué medicina maravillosa es Jesús! ¡Puede curarnos en cualquier momento!

Cuando vemos y comprendemos que Jesús puede curarnos y salvarnos de nuestros pecados, deseamos decírselo a otros para que ellos también puedan sanar.

¿Hablarás a otros de Jesús esta semana? ¿Contarás a tus compañeros quien es el Salvador y qué puede hacer por ellos?

 

Programas y ayudas 1984