LADRONES DE TIEMPO 

¿Te has preguntado alguna vez por qué algunos niñ@s son calmos y dueños de sí mismos mientras que otros parecen estar en permanente agitación? Las personas tenemos diferentes grados de capacidad, pero todos tenemos la misma cantidad de tiempo. Utilizar al máximo el tiempo es el factor que en muchos casos permite que una persona realice más que otra.

Hay ciertos ladrones de tiempo contra los cuales debe precaverse un niño o una niña de éxito.

Consideremos brevemente unos pocos de esos enemigos:

  1. Demorar la iniciación de un trabajo

Uno de los mayores ladrones del tiempo es la dilación, la demora. El tiempo que uno gasta entre el momento en que conoce una tarea y el momento en que comienza a hacerla puede ser enorme. El período de espera generalmente acarrea frustración.

  1. Desorganización

La desorganización demanda el doble de tiempo. Requiere tiempo hacer el trabajo la primera vez y completarlo sólo parcialmente debido a la falta de organización, más el tiempo adicional cuando se hace la tarea por segunda vez. La planificación que conduce a la organización da como resultado el éxito sin frustraciones.

  1. Fantasear

El soñar con grandes realizaciones sin convertir esos sueños en realidad es otro ladrón del tiempo. El soñar es beneficioso sólo cuando intentamos llevar a los hechos nuestros sueños.

  1. Quejarse

Quejarse porque uno tiene mucho que hacer, o porque alguien no cumplió su palabra, o por cualquier otro asunto, es un gigantesco ladrón de tiempo y energía. La razón por la que un quejoso necesita más tiempo para hacer su trabajo es la de que las quejas impiden que uno se concentre plenamente.

  1. Distracciones

El distraerse de la tarea que uno está realizando puede costar incontable número de horas. Muchas veces uno voluntariamente origina una situación en la que un amigo bien intencionado o un interés secundario le roban tiempo que uno no puede permitirse perder.

  1. Conversación ociosa

Repetir la misma vieja conversación con las mismas personas, meramente para pasar el día, es un ladrón del tiempo y de la integridad. Un peligro que existe en la repetición de conversación ociosa, en adición al tiempo que le quita a posibles realizaciones, es el de que convence al individuo en forma clara de su debilidad personal.

  1. Temor al fracaso

Un consumidor canceroso del tiempo es la preocupación sobre las realizaciones. Sólo puede desvanecerse la preocupación, real o imaginaria, causada por el temor al lanzarse de lleno e inmediatamente a la tarea asignada. Los que quieren tener éxito establecen prioridades. Deben incluir un tiempo para orar, un tiempo para estudiar y un tiempo para planear. Al identificar y eliminar los ladrones del tiempo en tu vida, tu puede tener tiempo para todo lo esencial.

Recuerda al sabio Salomón que dijo: "Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas" (Eclesiastés. 9: 10).

“MV Timón” 4º trimestre de 1073