LA LUZ 

La luz fue creada con un propósito especial, y la Biblia nos dice quién la creó, cuándo y por qué. (Génesis. 1: 1-5.)

Más tarde Dios creó al hombre y a la mujer. Entre las muchas bendiciones, les dio ojos para ver la luz, y también el poder de ser luces para otros.

Como Uds. saben, las luces no tienen todas la misma fuerza. La luz que da una velita de cumpleaños es muy bonita en una torta de cumpleaños, pero fuera de eso tiene poco valor.

Una lámpara de keroseno fue usada por nuestros abuelos. Iluminaba regularmente su casa. Muchas veces humeaba de principio a fin. Y si alguien se olvidaba de limpiar el vidrio, pronto el humo ensuciaba tanto la lámpara que esparcía poca luz.

Todos conocemos la lámpara de mesilla, pero no iluminará nada si no apretamos el interruptor.

¿Quién dijo: "Yo soy la luz del mundo?" Jesús. La luz de las enseñanzas de Jesús, relatada en la Palabra de Dios (la Biblia) disipó las tinieblas del pecado, Jesús promete que todos los que le sigan "no andarán en tinieblas".

Entonces un día Jesús dijo a sus seguidores: "Vosotros sois la luz del mundo". ¿Qué quería decir Jesús con esto? Que él moriría por nuestros pecados y después de resucitar iría a su Padre al cielo, y entonces él dependería de nosotros, sus hijos, para llevar la luz de su Evangelio (lo que dice la Biblia) a cada rincón oscuro de este mundo.

¿Y cómo pueden Uds., niños y niñas, ser luces para Jesús? Primero: deben aceptar a Jesús, entregarle su corazón y confesar sus faltas y pecados y ser bautizados. Entonces vivirán como Jesús vivió y así darán testimonio de Él siempre.

No seamos luces que se apagan con cualquier soplo del viento, como la velita de cumpleaños. No brillemos tan tímidamente que otros no puedan ver la luz. Brillemos por él constantemente, cada día y en todo lugar.