LA FELICIDAD 
¿Muestras la felicidad en tu rostro? ¿Qué rostro mostrabas cuando te despertaste esta mañana? Y, ¿qué rostro tenías cuando te encontraste con tus amigos?
Cuando tenemos rostros alegres, mostramos que nuestros corazones rebosan de amor por los demás. Lo que ustedes muestran en el rostro afecta la manera de sentir de otras personas cuando nos ven y les queda el recuerdo cuando se van.
- Coge un globo arrugado y poco inflado. ¿Oyes alguna vez que alguien dice: "¡Oh, estoy cansado! o ¡No me siento muy bien!" cuando lo dicen solamente como una excusa para quedarse en casa y no ir a la escuela o a la iglesia? Con toda certeza no están felices, así como este globo arrugado no parece muy feliz. Personas así no son ayudantes de Dios.

- Ahora elige un globo largo y con curvas. Algunas personas se preocupan mucho por los problemas que tal vez puedan ocurrir. Van por allí con una cara larga, llena de preocupación porque tienen miedo de que algo malo les pueda ocurrir. Realmente no confían en Dios y no creen que puede cuidarlos. Tampoco parecen más felices que este globo. Tampoco ellos son ayudantes de Dios.

- Dibuja en un globo una cara con la boca curvada hacia abajo y luego lo hinchas. Algunas personas simplemente están tristes, aunque no tengan ninguna razón para estar tristes. No han aprendido a poner una cara alegre. Cuando otros los ven se sienten tristes con solamente mirarlos. Y ellos no están más alegres que este globo. No son los ayudantes alegres de Jesús.

- En un globo sin hinchar dibuja una cara con la sonrisa hacia arriba, con cara alegre. Hay personas que tienen una cara alegre y hacen felices a los que los rodean con solamente mirarlos. Ellos muestran por sus rostros alegres que son cristianos cariñosos y felices. Muestran su amor por otros por medio de sus rostros alegres, así como este globo muestra su rostro feliz. Ellos si que son los ayudantes alegres de Dios.

Tú y yo estamos en este mundo para estar alegres y llevar alegría a todos los que nos rodean. Cuando estés triste, pídele a Dios en oración que te dé la alegría que te falta, para que solo con tu alegre rostro, seas un ayudante feliz de Dios.
Ayuda de primarios 4º trimestre 1979