DE AVIONES 

Seguro que has estado en un aeropuerto de una gran ciudad, y has visto imponentes aviones llegar y salir cada pocos minutos, tanto de día como de noche.

Pero no son los pilotos de estos aviones los que deciden cuándo aterrizar y cuándo levantar vuelo. Tampoco son los pasajeros los que toman esas decisiones por medio de un voto. Estoy segura de que tú sabes que hay un hombre en la torre de control (el controlador aéreo) que da la información a cada avión que usa el aeropuerto, indicándole cuándo debe aterrizar o cuándo levantar vuelo.

Supongamos que el cielo está cubierto, que hay neblina y muy poca visibilidad. Entonces el hombre en la torre de control no permitirá que el avión levante vuelo, porque lo expondría a grave peligro.

Pero si, hay aviones en el aire que deben aterrizar les dará instrucciones a los pilotos, les informará de su posición y les dirá qué deben hacer para aterrizar con toda precisión.

En cuanto al piloto de cada avión, él obedece, y así está seguro, tanto él como los pasajeros. Pero si piensa que sabe más que el hombre que está en la torre de control, al cual no ve, y toma sus propias decisiones, se verá en serias dificultades.

Dios sabe que nosotros tenemos que pasar por densas nubes de tentaciones, decepciones, acosos… hasta llegar al aeropuerto de la Nueva Jerusalén. Dios, como el hombre de la torre de control, nos orienta, nos instruye, nos dirige, nos ánima, etc.  para que lleguemos sanos y salvos hasta la tierra nueva. Confíate a su cuidado y nunca equivocarás el camino.

 

El auxiliar de la escuela sabática 1967