
Cuando el viento fuerte ruge
y la lluvia es torrencial,
yo no debo tener miedo.
¡Un ángel me guardará!
Si el estampido del trueno
retumba en la oscuridad,
yo no debo tener miedo,
sino ponerme a cantar.
Jesús domina los vientos,
ve al gorrión y al zorzal;
yo no debo tener miedo,
porque él me cuidará.
Programas y ayudas 1990 Primarios