

Detente, y considera
las grandes maravillas:
el cielo de los cielos,
las flores más sencillas,
la luz de la alta cumbre
que en la montaña brilla,
el árbol que da hojas,
y frutos, y semillas.
Detente, y considera
con paz, con alegría,
los dones de la gracia
de Dios, de día en día.
¡Las obras del Perfecto
en la Sabiduría!
Del Alto, del Sublime
que sopla... y da la vida.
De manantial abierto
te abreva y te convida,
con grandes bendiciones
te colma cada día.
Detente, y considera
las grandes maravillas.
Las obras del Perfecto
en la Sabiduría!
Detente y considera
¡Bendice, oh alma mía!
Lucila. Ch.