
Aquí está el niño Jesús
cuando sólo era un muchachito.
Era muy bueno, muy cariñoso,
y a todos hacía felices.
Cuando jugaba con otros niños,
siempre los trataba muy bien.
Cuando la mamá lo llamaba
corría para ver qué necesitaba.
Estoy segura de que el niño Jesús
no jugaba todo el tiempo.
Él le ayudaba a la mamá
y también ayudaba a su papá.
Todos los niños debieran ser como Jesús
cuando vivió aquí en esta tierra.
Yo sé que, si ustedes oran,
les ayudará a ser bondadosos y buenos.