DEJAD BRILLAR 

Dejad brillar la Luz en las tinieblas
para servir de guía,
hasta que al fin la noche
se convierta en luminoso día.

Dejad brillar la Luz donde el pecado
esparce la aflicción;
el corazón así es restaurado
y dado al Salvador.

Haced que brille donde la criatura
ignora al Creador
y el poder de las Santas Escrituras
en bien del pecador.

Dejad brillar la Luz donde, perdido,
el hombre en guerra está;
y pronto allí veréis en alto, erguido
un pabellón de paz.

 

El auxiliar de la escuela sabática 1971