VEN A LA ESCUELA SABÁTICA 

-Hola Jorge -dijo Gustavo-. Ven a jugar al tren conmigo.

-No -dijo Jorge-. Yo no voy a jugar al tren contigo hoy, porque es sábado.

-¿Adónde vas? -preguntó Gustavo.

-Voy a la escuela sabática -dijo Jorge.

-¿Qué es eso? -preguntó Gustavo.

-La escuela sabática es donde se canta, se escuchan historias y donde se aprende acerca de Jesús.

-¿Te lo pasa bien en la escuela sabática? -preguntó Gustavo.

-Sí, yo siempre lo paso muy bien en la escuela sabática -dijo Jorge-. ¿Por qué no vienes conmigo a la escuela sabática?

-No, no puedo ir. Quiero jugar con mi tren -dijo Gustavo-. Adiós, y espero que lo pases muy

bien. . .

-Adiós -dijo Jorge-  Siempre lo paso bien en la escuela sabática.

El viernes siguiente Jorge estaba jugando a la pelota con Gustavo. Después de un momento Jorge detuvo su juego y le dijo a Gustavo:

-Adiós, Gustavo. que irme a casa ahora. Tengo que bañarme, porque debo estar listo para el sábado.

-Está bien -dijo Gustavo-. ¿Vas mañana a la escuela sabática?

-Sí -contestó Jorge. ¿Quieres ir tú conmigo?

-Encantado. Iré contigo a la escuela sabática.

-Pasaré buscarte por la mañana a las nueve y media. No quiero llegar tarde.

-Muy bien, Jorge. Voy a decirle a mamá que me ayude a estar listo cuando vengas, adiós.

-Adiós.

A la mañana siguiente Jorge fue a buscar a Gustavo. El papá y la mamá iban también con Jorge.

Ambos muchachos caminaban por la calle delante del papá y la mamá. Oyeron el sonido de las campanas de la iglesia.

Me gusta oír sonar las campanas -dijo Gustavo-. Creo que me gustará la escuela sabática. Pronto llegaron a la iglesia y ellos se dirigieron a su clase de escuela sabática.

La maestra estaba de pie en la puerta, sonriente:

-Hola -dijo-. Estoy contenta de tener una visita hoy.

-Buenos días -saludó Gustavo.

Cantaron algunos himnos. La maestra les contó una historia sobre un tigre. Después les mostró algunas fotos y les habló de Jesús.

Pronto llegó la hora de irse a casa. Gustavo corrió adonde estaba su mamá.

-Mamá -dijo-, quiero ir a la escuela sabática cada semana. Me gusta cantar himnos. Me gustan las historias acerca de Jesús. Me alegro de que Jorge me pidiese que fuera con él a la escuela sabática.

¿Sabes quién estaba más contento aún? Jesús. Él siempre se alegra cuando a los niños y las niñas les gusta escuchar historias acerca de él. Y también se alegra siempre, cuando invitamos a otros niños y niñas a ir a la escuela sabática.

 

El auxiliar de la escuela sabática 1967