UN NIÑO LOS PASTOREARÁ 

Esta es una historia misionera.

Sucedió en una pequeña aldea, en un rincón lejano de la India, donde un misionero había ido para bautizar sesenta o setenta hombres y mujeres, y organizar con ellos una iglesia.

Cuando el servicio comenzó, el misionero notó que un niño de unos doce años de edad estaba sentado en un rincón del edificio, observando con todo interés el desarrollo de la ceremonia y escuchando todo lo que podía. Después que se hubieron bautizado y fueron recibidos en la iglesia, el misionero se sorprendió al ver que este niño pasó al frente ·del púlpito como para hablar con el pastor. Este le preguntó:

- ¿Tú también deseas unirte a la iglesia?

-Sí, señor -contestó el niño. Sorprendido el pastor le respondió:

- Pero eres muy joven y nadie te ha enseñado la fe cristiana. Tal vez sea mejor esperar un tiempo. Yo estaré aquí dentro de un año. Si tú aún ·deseas unirte a la iglesia, entonces con gusto te recibiremos.

El muchacho no dijo nada y se sentó muy triste. Se oyó mi murmullo en la congregación. Uno de los miembros recién bautizados se puso de pie y en nombre de toda la congregación dijo:

"¿Por qué no se le une también a la iglesia? Todos nosotros nos hemos convertido a Cristo gracias a él. Él nos leyó el Nuevo Testamento y nos habló de Cristo hasta tocar nuestros corazones; y por eso estamos aquí. Él es nuestro misionero".

Tú, por muy pequeño que seas también puedes ser un gran misionero, contando lo que sabes de Jesús a otros.

Extraído de: “El auxiliar de la escuela sabática” Abril de 1968