¿QUÉ ATRAE TU ATENCIÓN? 

Se dice que un indio que vivía en cierta reserva indígena fue a visitar a su primo, en una ciudad muy grande e importante. Cierto día el primo lo llevó al centro, en medio de la confusión y el bullicio del tráfico. Quería impresionarlo con los edificios altos y el flujo constante de camiones, coches y autobuses que rugían al pasar. Sin embargo, el indio no se impresionó, porque sentía nostalgia. Le faltaban los árboles verdes y altos de su caso, y el cielo azul que podía ver en toda su extensión. Le faltaba el arroyo que corría mansamente, y los animalitos silvestres o quienes consideraba como sus amigos. Le faltaba la brisa silenciosa que mecía las praderas llenas de flores. En la ciudad, el aire contaminado casi lo asfixiaba. El constante barullo del tráfico le hacía doler los oídos y lo acobardaba. De pronto oyó algo.

Se dio vuelta entusiasmado hacia su primo, y le dijo: " ¿Lo oíste? ¿Lo oíste? ¡Yo oigo el canto de un grillo!

-¿De qué? -le contestó el primo, a los gritos, por causa del ruido del tráfico.

-¡Un grillo! ¡Oí un grillo!

-¡Qué vas a oír un grillo cantando, encima de todo este barullo! -dijo el primo de la ciudad.

Pero el indio se dio vuelta, entró a un callejón y ladeó la cabeza para escuchar. Caminó hacia una maceta grande, escarbó en lo tierra un poquito, y volvió riéndose del primo, con un grillo apresado suavemente en su mano.

-¿Cómo hiciste para oír a ese grillo entre todo ese barullo? -le preguntó el primo.

-Es que -le dijo el indio--, la gente tiende a escuchar las cosas en las cuales está interesada. Te lo vaya demostrar.

Tomó un puñadito de monedas y las arrojó en la vereda. El ruido de la ciudad era ensordecedor, pero el leve retintín de las monedas hizo que muchas personas dieran vuelta la cabeza y miraran.

Las cosas en las cuales ustedes tienen más interés ocuparán el primer lugar en su vida, y atraerán su atención, aun inconscientemente.

Programas y ayudas 1988