
Pedrito estaba visitando a su amiguito Carlos. Se divirtieron mucho jugando juntos. Antes de que se dieran cuenta era la hora de comer.
La mamá de Carlos dijo:
-Pedrito, ¿quieres quedarte a comer con nosotros?
-Oh, sí -dijo Pedrito.
-Bueno -dijo la mamá de Carlos- Voy a llamar a tu mamá y le voy a preguntar si te deja comer con nosotros.
La mamá de Pedrito dijo que podía quedarse a comer con su amigo. Carlos, su mamá y Pedrito estaban sentados a la mesa. ¡Cuánta hambre tenían! Pero Pedrito notó que la mamá de Carlos no le pidió a Jesús la bendición de los alimentos. Cuando los platos estuvieron llenos, Pedrito esperó.
-Pedrito, ¿por qué no comes? Yo creía que tenías hambre -dijo la mamá de Carlos.
-Sí, tengo hambre -dijo Pedrito-, pero no le hemos dicho "gracias" a Jesús por los alimentos.
La mamá de Carlos no sabía qué decir. En su casa no le daban las gracias a Jesús por los alimentos. Finalmente dijo:
-Pedrito, nosotros vamos a inclinar la cabeza y tú vas a agradecerle a Jesús por la comida -y así lo hicieron. Pedrito le agradeció a Jesús por la comida. Y ¡cómo gozó de su almuerzo con sus amigos!
Jesús quiere que los niñ@s le agradezcan por los alimentos, así como él agradeció a su Padre por los alimentos antes de distribuirlos a la gente.
El auxiliar de la escuela sabática 1971