¡LLÉVEME A ESE MÉDICO! 

Un señor de África estaba en muy triste condición a causa de tanto beber alcohol. Anhelaba dejar de hacerlo, pero no tenía fuerza de voluntad suficiente. Se dirigió a un misionero en procura de ayuda.

-Hay Uno que puede ayudarlo -le dijo ·el misionero.

-Dígame quién es -le suplicó el pagano- ¡Lléveme a ese médico! Yo le pagaré. Le daré cualquier cosa con tal de que me libre de este vicio maldito.

Entonces el misionero le refirió la historia de Jesús. Le contó cómo los apóstoles habían curado al cojo en el nombre de Jesús.

“Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.” (Hechos 3:1-9)

Luego se arrodillaron en la hierba y el misionero oró. Entonces le pidió al señor que repitiera tan sólo tres palabras: "Gran Médico, sáname". Cuando se levantaron de la oración, el pagano preguntó al misionero: "¿Cómo se llama?"

-Su nombre es Jesús -replicó el misionero.

El hombre se alejó murmurando para sí: "¡Jesús, Jesús!" Y Jesús lo sanó. Jamás volvió a beber. Cuando algunos de sus viejos amigos le ofrecían vino, él les refería lo que le había ocurrido y daba gloria al nombre de Jesús.

Extraído de: “El auxiliar de la escuela sabática”  Abril de 1968