
Era una tarde calurosa. Dorotea estaba preparándose para cruzar una calle muy congestionada de la ciudad. Ella tenía un problema de visión, y por causa de eso y de la artritis, no podía caminar bien y lo hacía muy lentamente.
Justamente cuando estaba dando el primer paso en la calle, un joven alto vestido con camisa de franela y vaqueros limpios apareció a su lado. Ella se fijó en la ropa, porque con tal calor le pareció raro que anduviera de camisa de franela.
—Voy a acompañarla a cruzar la calle. Si los autos vienen, ellos tendrán que atropellarme primero a mí —le dijo con toda naturalidad. Dorotea conversó con el extraño acerca del tráfico mientras cruzaban juntos la avenida excepcionalmente ancha.
Mientras Dorotea pisaba la acera del otro lado, el hombre desapareció totalmente. Ella dijo que le pro dujo tal conmoción que comenzó a temblar y tuvo que buscar un lugar donde pudiera sentarse. Sabía que un ángel había estado con ella y dijo: "Les diré lo que me enseñó: que Dios existe".
Programas y ayudas 1t 1987 primarios