
Cierto hombre que distribuía Biblias donde no la tenían, oyó que en cierto hogar no tenían Biblia porque el esposo no creía en Dios. Inmediatamente decidió dejar una Biblia.
Cuando llamó a la puerta, la esposa del no creyente contestó. ¡Cuánto deseaba tener una Biblia para leerla, pero tenía miedo!
En ese momento apareció el esposo de detrás de la casa con un hacha que llevaba sobre el hombro. Al ver la Biblia preguntó: "¿Qué negocio tiene usted con mi señora?”
El hombre que vendía la Biblia le habló bondadosamente. Entonces el dueño de casa tomó la Biblia que su esposa tenía en sus manos y dijo:
-Nosotros siempre hemos tenido las cosas en común, así que tendremos esta también. Luego colocó la Biblia abierta sobre una tabla para partir alimentos y la dividió en dos, le dio una parte a su esposa, y la otra se la guardó en el bolsillo.
Algunos días después, mientras cortaba leña se acordó que tenía parte de la Biblia en el bolsillo. La sacó como para tirarla por ahí, pero algo que vio en la última página cautivó sus ojos, y en vez de desprenderse de ella comenzó a leerla. Cuando llegó a la mitad de una de las parábolas de Jesús, se dio cuenta de que se le había acabado la parte de la Biblia que tenía, así que cuando llegó a la casa aquella noche, después de su trabajo, le dijo a su esposa:
-Dame la parte de la Biblia que tú tienes, porque quiero terminar de leer una historia.
El hombre siguió leyendo la Biblia hasta horas avanzadas de la noche, y al siguiente día siguió leyéndola también. Después dijo:
"Este es el mejor libro que he leído en mi vida",
Mientras este hombre leía la Biblia, Jesús envió al Espíritu Santo para cambiarlo y convertirlo. Y en vez de odiar a los cristianos, quiso llegar a ser cristiano también.
Programas y ayudas 1988 Primarios