
Andrés era un niño de nueve años a quien siempre le gustaba portarse mal en la escuela. Era tramposo, le gustaba hacer muecas a sus compañeros, mientras se hacía el muy concentrado, como si estuviera estudiando algo. Hacía todo lo posible para interrumpir la clase y por eso casi nadie lo quería.
Cuando los padres le hablaban, prometía que se corregiría y que se pondría a estudiar, pero... no lo hacía. Sólo prometía, para que no lo castigaran.
Cierto día, uno de sus amigos, Gilberto, lo invitó para que fuera a la escuela sabática con él, y Andrés fue. Allí oyó hablar de Jesús y de su amor por todos los niños, aun por los que no se portaban bien. Supo que Jesús quiere ser amigo de todos y ayudar en cualquier problema, especialmente a mejorar, para que sigan sus pisadas y los encuentre listos para ir al cielo a vivir con él para siempre.
Todo esto lo hizo pensar; cuanto más pensaba, tanto más convencido estaba de que cada día se portaba mal. Por eso decidió pedirle a Jesús que le perdonara lo que siempre había estado haciendo y que le ayudara a ser mejor. Jesús lo hizo.
Andrés fue cambiando poco a poco. Se dio cuenta de que ya no le gustaba portarse mal; lo pasaba mejor haciendo algo bueno. Pronto, sus amigos se dieron cuenta de que había un Andrés "nuevo", y él descubrió que todos lo querían y deseaban ser sus amigos. Andrés se sentía feliz por haber permitido que Jesús entrara en su vida.
¿Te gustaría permitir que Jesús te ayude a ser mejor a ti también? Todo lo que deben hacer es permitir que Jesús entre en tu vida. Invita hoy a Jesús para que entre en tu corazón hoy, y permítele que te haga mejor. Él puede quitarte los pensamientos y las acciones malas, y puede ayudarte a resolver tus dudas y problemas. Lo único que necesitamos hacer es pedirle que lo haga.
Programas y ayudas 1984