
Cierto día, la mamá de Tomasito lo buscaba sin poderlo hallar. Lo llamaba, pero Tomasito no respondía.
Le preguntó a Juancito acerca de él, pero éste no lo había visto. Fue a la casa de la familia Benítez, pero no estaba allí.
"¿Dónde podrá estar Tomasito?" -se preguntaba la madre.
Por fin llamó a la puerta de la casa de los Gómez.
-“¿Está Tomasito aquí?” -preguntó la madre a la Sra. de Gómez
-Sí, aquí está -contestó la señora- ¿No quiere pasar? Él y Carlitos están viendo un programa de televisión.
Tomasito miró a la madre que entró a la sala y luego siguió mirando la televisión. La película era excitante y Tomasito no quería perder nada de ella.
-Vamos Tomas -dijo la mamá-. Es hora de ir a casa; saliste sin pedirme permiso.
-No quiero ir -dijo Tomás-. Deseo seguir viendo la película … quiero quedarme…
-Lo siento -dijo la mamá-, pero debemos ir a casa.
Y dirigiéndose a la Sra. de Gómez, la mamá de Tomasito le dijo: -Creo que esta clase de programas no es conveniente para nuestros hijos. Si deseamos que ellos crezcan para ser como Jesús, tenemos que decirles “NO” muchas veces. Algunos de los programas de TV no son buenos para mi hijo, porque lo inducen a hacer lo malo que ve.
La mamá llevó de la mano a Tomasito hasta la casa. Allí éste le preguntó: "¿Por qué no puedo ver esos programas?, a mí me gustan esas películas.
-Yo te mostraré por qué no es bueno ver esos programas -dijo la mamá.
Sobre la mesa puso una caja con forma de corazón; dentro de ella colocó una figura de Jesús y dijo: "Para Jesús hay lugar". Luego fue poniendo muchas otras figuras de revistas y propaganda que arrugaron la figura de Jesús, a tal punto, que fue necesario sacarla de la caja.
Entonces le explicó a Tomasito: "Eso es lo que hacen los malos programas de TV. Alejan a Jesús de nuestro corazón. Cuando nuestros corazones están llenos de estas cosas no hay en ellos lugar para Jesús. Por eso no deseo que veas este tipo de programas".
El auxiliar de la escuela sabática 1968