
El relato de hoy nos habla de un niño llamado Bozidar Stankovic. El tiene siete años de edad y vive en la ciudad de Nis, Yugoslavia.
Bozidar colecciona pequeños carritos de juguete y le encanta la materia de matemáticas;
además, disfruta jugando fútbol en la escuela. Le gustaría llegar a ser piloto. Su comida favorita es la pizza con champiñones.
Bozidar es un niño curioso y activo. En ocasiones su curiosidad le causó problemas. Cuando tenía 6 años, un día vio que varios hombres cavaban un pozo nuevo en un patio cercano a su casa. Sentía tanta curiosidad por lo que hacían los trabajadores que ni siquiera notó lo caliente que estaba el sol aquella tarde de agosto.
-Quédate en el pórtico -le dijo su mamá.
-Sí, mamá -respondió Bozidar. Al principio no le importó observar desde los escalones del pórtico, pero después de un rato, también quiso ayudar.
-¿Necesitan algo?, les preguntó a los trabajadores.
-iSí, nos gustaría algo de beber! -gritó uno de ellos.
Pronto regresó con una jarra de agua fresca y una taza. Entonces se acercó al borde del pozo para mirar.
-Aléjate de ahí -le advirtieron los trabajadores-. El hoyo es profundo. Los hombres trabajaron todo ese día. Y todo el día Bozidar observó sus movimientos. Cuando llegaron a los diez metros de profundidad, el agua comenzó a filtrarse en el pozo nuevo. Los hombres probaron el vital líquido y percibieron que era buena para beber. Continuaron trabajando duramente, pues querían terminar de excavar ese mismo día.
Ya era avanzada la tarde cuando los hombres dejaron de trabajar en el pozo. Juntaron sus herramientas y algunos se fueron en su camión.
¿Cómo se verá el pozo lleno de agua? pensaba Bozidar. Cómo me gustaría mirar dentro. Entonces caminó calladito hasta el pozo. Notó que los trabajadores habían puesto una tabla de madera en la boca del profundo pozo. Había visto a los hombres parados sobre aquella tabla. Si es suficientemente fuerte para sostenerlos a ellos, lo será también para mí, pensó el niño.
Bozidar colocó su pie, derecho sobre la tabla, luego el pie izquierdo. Lentamente avanzó por ella. Era más angosta de lo que había esperado, y no tapaba totalmente el hueco.
Bozidar se sentía grande mientras caminaba por la tabla.
-¡Bozidar! ¡Bájate de ahí! -le gritó uno de los trabajadores. una taza. El niño levantó la vista cuando el hombre le gritó.
-No se preocupe-dijo el niño- Puedo caminar por ella. ¡Es fácil! -Pero cuando quiso dar el siguiente paso, se resbaló y desapareció en el oscuro agujero.
-¡No! ¡Se cayó al pozo! -dijo uno de los trabajadores mientras corría hacia el lugar. Esperaba ver al niño flotando en el fondo. Pero al alumbrar con su linterna, vio a un niñito muy asustado que colgaba del borde de la tabla de donde se había caído.
-¡Aguanta Bozidar! -le instó el hombre. Este se recostó en el suelo junto al pozo y alcanzó a sujetar a Bozidar. En pocos instantes el niño estaba a salvo y seguro en tierra firme. Pero estaba demasiado asustado para contestar preguntas.
-¿Estás bien? -preguntó uno de los trabajadores. Bozidar asintió con la cabeza, luego se dio vuelta y se dirigió lentamente hacia su casa. Sin decir una sola palabra entró y se sentó en una silla de la cocina.
La madre levantó la vista disimuladamente mientras preparaba la cena. Lo notó muy raro a su hijo y le preguntó:
- ¿qué te sucede? Te veo asustado.
Pero Bozidar seguía demasiado asustado como para hablar. Simplemente permaneció allí sentado y se encogió de hombros.
Uno de los trabajadores se acercó a la puerta de la cocina para ver cómo estaba el niño. Él le contó a su mamá lo que había sucedido.
-¡Gracias por rescatar a mi hijo! -dijo la madre--. Démosle gracias a Jesús por mantenerte a salvo aun cuando desobedeciste.
Ese sábado, Bozidar contó a los miembros de su escuela sabática su experiencia.
-Ahora sé que todavía no soy capaz de cuidarme a mí mismo. Pero Jesús sí lo puede hacer. Sé que estoy seguro en sus manos. Él envía a mi ángel guardián para cuidarme y mantenerme a salvo de todo peligro.
¿Bozidar es el único niño que tiene un ángel guardián? ¿Quién más lo tiene? Así es, todos tenemos nuestro ángel protector. ¿Puedes recordar una ocasión cuando tu ángel te ayudó?