ANGELES Y MANZANAS 

Dos niñitos miraban una cesta llena de manzanas deliciosas. ¡Qué lindas se veían! ¡Cuánto deseaban saborearlas! ¿Por qué nos habrá dicho mamá que no saquemos ninguna? -preguntó Benito-. ¿Y si sacamos sólo una chiquita? Clarita, estoy seguro de que mamá nunca lo notará. Además, nadie nos ve.

-Sí, alguien nos ve -insistió la hermanita, que era mayor- ¡Los ángeles!

-¿Ángeles? ¿Dónde están? Yo no veo ningún ángel, y al decirlo, dio una ojeada por la habitación.

-Bueno, están aquí con nosotros, aunque no los podemos ver. Dios nos ve también.

-Entonces, salgamos de aquí, donde no veamos las manzanas. Dios y los ángeles verán que le hacemos caso a mamá y que somos obedientes. R. H. P.

 ¿Qué te parece? Clarita y Benito habían dejado que Jesús entrara en sus corazones y estaban siguiendo las indicaciones de Dios. ¿No te parece?

Programas y ayudas 1984