CARTA A UNA PAREJA DE RECIÉN CASADOS
Vivan para la gloria de Dios. Sean tiernos, amables y corteses el uno con el otro. La
felicidad de sus vidas será confiar en Dios y tratar de hacer feliz a su pareja. Practiquen
el autocontrol. Es muy fácil pronunciar irreflexivamente palabras que aflijan y hieran. No
se atrevan a jugar con los sentimientos de su pareja. Practiquen la paciencia, fortalezcan
el amor, disciplínense a sí mismos para vigilar cada palabra y acción, y estudiar la forma
en que cada uno puede llegar a ser una bendición para e! otro.
El amor es una planta delicada, a menudo violentas ráfagas la magullan, si acaso no la
desarraigan totalmente.
Jamás hagan de una tercera persona su confidente Su vida privada es sagrada; mantengan las
barreras cerradas, de forma que nadie pueda atreverse a entrar dentro del círculo sagrado.
Sean calmos y tranquilos, pacientes, indulgentes y perdonadores.
Algo más: no pronuncien una sola palabra en broma que pueda agraviar o desprestigiar al
otro. Jamás recuerden las equivocaciones, o los errores, o las faltas del otro en presencia
de una tercera persona o de un grupo. Vivan pata Dios y el uno para el otro.
-Carta 16a, 1870, dirigida a Edson y Ema White, ambos de 21 años y casados hacía tres
meses.
Elena G. de White