¿Qué ocurrió con el huerto de Edén?
El huerto del Edén permaneció en la tierra mucho tiempo después que el hombre fuera expulsado de sus agradables senderos. Durante mucho tiempo después, se le permitió a la raza caída contemplar de lejos el hogar de la inocencia, cuya entrada estaba vedada por los vigilantes ángeles. En la puerta del paraíso, custodiada por querubines, se revelaba la gloria divina. Allí iban Adán y sus hijos a adorar a Dios. Allí renovaban sus votos de obediencia a aquella ley cuya trasgresión los había arrojado del Edén. Cuando la ola de iniquidad cubrió al mundo, y la maldad de los hombres trajo su destrucción por medio del diluvio, la mano que había plantado el Edén lo quitó de la tierra. Pero en la final restitución, cuando haya "un cielo nuevo, y una tierra nueva," ha de ser restaurado más gloriosamente embellecido que al principio. (“El hogar cristiano”, capítulo 18)
Seguramente fue ante la entrada al huerto del Edén donde Caín y Abel ofrecieron sus sacrificios. El huerto desapareció antes del diluvio, hecho este que debería haber hecho entender a los hombre el desagrado de Dios acerca de su conducta y haberlos apercibido acerca de la destrucción inminente.
Con respecto al Edén replantado en la tierra nueva, Elena White describe así el encuentro de Adán en este nuevo huerto:
Transportado de dicha, contempla los árboles que hicieron una vez su delicia -los mismos árboles cuyos frutos recogiera en los días de su inocencia y dicha. Ve las vides que sus propias manos cultivaron, las mismas flores que se gozaba en cuidar en otros tiempos. Su espíritu abarca toda la escena; comprende que éste es en verdad el Edén restaurado y que es mucho más hermoso ahora que cuando él fue expulsado. (“Seguridad y paz en el conflicto de los siglos”, capítulo 41)