¿En qué consistió la maldición del hombre?
“Y al hombre le dijo: ‘Por cuanto obedeciste a la voz de tu esposa y comiste del árbol que te había prohibido, maldita será la tierra por tu causa. Con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás las plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra de donde fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás’". (Génesis, 3: 17-19).
En primer lugar, se responsabiliza a Adán de la pérdida de la Tierra y ésta es maldecida por su causa. Toda la Creación sufre las consecuencias de la decisión de Adán. A partir de ese momento, la muerte no sólo entra a formar parte de la vida de los hombres, sino que el reino animal y vegetal está condenado también a sufrir la muerte.
En la naturaleza aparecen espinas y hierbas que antes no existían> y el hombre tiene que cambiar su alimentación.
Es evidente que debemos deducir que los cereales, frutas oleaginosas y otras frutas que recibió el hombre originalmente se redujeron tanto en cantidad y calidad, como resultado de la maldición, que el hombre se vio obligado a recurrir a las plantas para su alimento diario. Este cambio también podría haberse debido, en parte, a la pérdida de ciertos elementos procedentes del árbol de la vida, a un cambio en el clima y quizá, principalmente, a la sentencia del duro trabajo del hombre para ganarse el sustento. (Comentario Bíblico Adventista, Tomo I, sobre Génesis 3: 18)
También se debe observar que el trabajo no fue una maldición (Adán ya trabajaba el huerto antes del pecado). La maldición consistió en arrancar a la tierra con mucho esfuerzo el alimento que antes podía conseguir con facilidad.