¿Qué animales entraron al arca y cómo?

Todas las especies de animales que Dios había creado fueron preservadas en el arca. Las especies mezcladas que Dios no creó, y que fueron el resultado de la amalgamación, fueron destruidas por el diluvio”. (Spiritual Gifts, tomo III, p. 75)

Según este pasaje, los dinosaurios creados genéticamente por el hombre no entraron en el arca.

Con respecto a los animales que si entraron al arca, tenemos dos referencias bíblicas:

"Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie introducirás en el arca, para que tengan vida contigo, macho y hembra serán. De las aves según su especie, de las bestias según su especie y de todo reptil según su especie entrarán contigo para que tengan vida”. (Génesis, 6: 19-20).

120 años antes del diluvio Dios le dijo a Noé que los animales entraría en el arca con él. Fue una instrucción general que se matizaría poco antes del diluvio.

"De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y hembra. Pero de los animales que no son limpios, una pareja, macho y hembra. También de las aves del cielo tomarás siete parejas, macho y hembra, para conservar viva su especie sobre la tierra”. (Génesis, 7: 2-3).

Aquí Dios ya hace distinción entre animales limpios e inmundos y especifica que debían entrar 7 parejas de animales limpios y aves y una sola pareja de animales inmundos. Los animales acuáticos fueron excluidos pero preservados directamente por Dios.

Noé había seguido fielmente las instrucciones que había recibido de Dios. El arca se terminó en todos sus aspectos como Dios lo había mandado, y fue provista de alimentos para los hombres y las bestias. Y entonces el siervo de Dios dirigió su última y solemne súplica a la gente. Con anhelo indecible, les rogó que buscasen refugio mientras era posible encontrarlo. Nuevamente rechazaron sus palabras, y alzaron sus voces en son de burla y de mofa.

De repente reinó el silencio entre aquella multitud escarnecedora. Animales de toda especie, desde los más feroces hasta los más mansos, se veían venir de las montañas y los bosques, y dirigirse tranquilamente hacia el arca. Se oyó un ruido como de un fuerte viento, y he aquí los pájaros que venían de todas direcciones en tal cantidad que obscurecieron los cielos, y entraban en el arca en perfecto orden. Los animales obedecían la palabra de Dios, mientras que los hombres la desobedecían. Dirigidos por santos ángeles, "de dos en dos entraron a Noé en el arca," y los animales limpios de "siete en siete." (Gen. 7:9, 2.) El mundo miraba maravillado, algunos hasta con temor. Llamaron a los filósofos para que explicasen aquel singular suceso, pero fue en vano. Era un misterio que no podían comprender. Pero los corazones de los hombres se habían endurecido tanto, al rechazar obstinadamente la luz, que aun esta escena les produjo sólo una impresión pasajera. La raza condenada contemplaba el sol en toda su gloria y la tierra revestida casi de la belleza del Edén, y ahuyentó sus crecientes temores mediante ruidosas diversiones; y mediante actos de violencia pareció atraer sobre sí la ya despierta ira de Dios. (Patriarcas y Profetas, capítulo 7)