¿Cómo eran los árboles antes del diluvio?

En ese huerto el Señor puso árboles de toda variedad, útiles y hermosos. Los había cargados de fragantes y deliciosas frutas, hermosas a la vista y agradables al gusto, puestas por Dios para que sirvieran de alimento a la santa pareja. Estaban las hermosas vides que crecían rectas, con sus sarmientos inclinados bajo el peso de la fruta, que en nada se parecían a lo que el hombre ha visto desde el diluvio. Los frutos eran muy grandes y de diferentes colores; algunos casi negros, otros púrpura, rojos, rosados y verde claro. Las hermosas y abundantes frutas que había en los sarmientos de las vides se llamaban uvas. No se arrastraban por el suelo, a pesar de no estar sostenidas por enrejados, pero el peso de la fruta las hacía inclinar. Era el placentero trabajo de Adán y Eva formar cenadores con los sarmientos de esas vides, y prepararlas, formando moradas naturales con los hermosos árboles vivos cubiertos de follaje y fragantes frutos (The Story of Redemption, págs. 21, 22).

Dios ordenó que hombres, animales y árboles, varias veces más grandes que los que habitan la tierra en la actualidad, así como otras cosas, quedaran sepultados debajo de la tierra en ocasión del diluvio y fueran así preservados como evidencia para los seres humanos de que los habitantes del mundo perecieron mediante un diluvio. (Spiritual Gifts, t. 3, págs. 94-96. 54)

Las colinas estaban coronadas de majestuosos árboles que sostenían los sarmientos cargados del fruto de la vid. Las vastas planicies que semejaban jardines estaban vestidas de suave verdor y endulzadas con la fragancia de miles de flores. Los frutos de la tierra eran de una gran variedad y de una abundancia casi ilimitada. Los árboles superaban en tamaño, belleza y perfecta simetría, a los más hermosos del presente; la madera era de magnífica fibra y de dura substancia, muy parecida a la piedra, y apenas un poco menos durable que ésta. (Patriarcas y profetas, cap. 7)