¿Cómo era el fruto del árbol de la vida?

La Biblia nos da la siguiente descripción del árbol de la vida y su(s) fruto(s):

“En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones”.

Elena White dice, respecto al árbol de la vida que vio en el cielo:

Luego vi que Jesús conducía a su pueblo hacia el árbol de la vida... En el árbol de la vida había hermosísimos frutos, de los cuales los santos podían servirse libremente. (“Dios nos cuida”, 29 de marzo)

Sus ramas se inclinaban hacia donde nosotros estábamos, y el fruto era espléndido, semejante a oro mezclado con plata. (“Primeros escritos”, 17)

En el centro del huerto se alzaba el árbol de vida cuya gloria excedía a la de todos los demás árboles. Sus frutos semejaban manzanas de oro y plata y estaban destinados a perpetuar la inmortalidad. Las hojas tenían propiedades medicinales. (“Testimonios selectos”, Tomo 2, capítulo 3)

Así, pues, el fruto del árbol de la vida es semejante (en apariencia) a la manzana. Es curioso que es al fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal al que se le atribuye tal apariencia.