APRENDA A SER COMO UN NIÑO
PARECIERA como que muchos de nosotros estamos buscando la "fuente de la juventud", ese secreto mágico que nos capacitará para vivir una vida plena y prolongada. Cuando nos proponemos alcanzar la felicidad y la longevidad, empezamos por usar dietas especiales, tomar alimentos exóticos y hacer ejercicios físicos.
Sin embargo, parece que pocos son los que han profundizado en este importante asunto para entender que el secreto de vivir una vida plena de energía, entusiasmo y satisfacción es algo que viene del interior.
En efecto, la plenitud de la vida la logramos únicamente mediante una relación personal con nuestro Salvador y mediante nuestra actitud, nuestra expresión, nuestros pensamientos, y por la manera como vemos a los demás en el mundo que nos rodea.
A menudo encontramos alguna persona a quien respetamos y observamos y a la cual quisiéramos emular. Creo que después de nuestro Señor Jesucristo, las personas que viven la mejor clase de vida en este mundo son los niños. Ellos han sido siempre mi mayor inspiración y mis mejores maestros.
Los niños poseen cualidades que, creo en mi parecer, contienen los ingredientes necesarios para poder vivir una vida plena. Esto es algo en lo que siempre pienso cuando leo las palabras de Jesús: 'De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él" (5. Marcos 10:15).
Los niños representan el entusiasmo de la vida, el gozo del vivir. Los valiosos momentos que he pasado entre los niños me han producido más valiosas lecciones y sabiduría que los libros que he leído y los cursos académicos que he tomado en mi vida. El provecho de estas lecciones ha enriquecido mi vida y la ha llenado de entusiasmo. Las actitudes y las características de los niños son algo que cada día trato de imitar.
Lo invito a pensar, por un momento, en su propia niñez. ¿ Recuerda usted aquellos momentos mágicos cuando cada día sentía que en ellos iba toda su vida, cuando cada día y cada momento le parecía una aventura maravillosa? Cuando usted era niño ¿no se sentía totalmente fascinado y absorto con el momento en que vivía, no solamente su mundo exterior, sino también en los miles de mundos creados por usted en su interior?
Creo que "somos tan jóvenes como queremos ser", según reza el dicho popular, y que la fuente de la juventud realmente está dentro de nosotros. Todo lo que tenemos que hacer para entrar en contacto con esa fuente es sencillamente permitir que nuestra vida brille cada día como brilla la vida de los niños. Esto no quiere decir que tengamos que abandonar nuestra adultez a fin de mantenernos siempre jóvenes y activos. El secreto radica en la niñez con la condición de adulto.
En realidad es asunto de experimentar una nueva y fresca actitud hacia la vida y hacia nosotros mismos, a fin de integrar al niño y al adulto dentro de nuestro ser.
Una de las formas de lograr esta combinación es pasando algún tiempo entre los niños. Si usted no tiene un niño propio, trate por lo menos de relacionarse con uno, al menos una vez por semana. Podría ofrecerse voluntariamente para cuidar algún niño y así tener unos momentos de relación con la infancia. De alguna forma los niños logran revelarnos mucho de lo que realmente somos, si tan sólo nos identificamos con ellos. Ellos son como espejos que reflejan muchas cosas.
Los niños son excelentes maestros. Algunas veces, cuando asisto a una reunión donde hay adultos y niños, generalmente prefiero pasar la mayor parte del tiempo con los niños. ¿Ha probado esto alguna vez?
Para ser como niños
Quisiera compartir con el lector seis maneras de encontrar la fuente de la verdadera vida, las que he podido experimentar personalmente al relacionarme con los niños con el fin de imitarlos. Analice cada uno de estos puntos y observe si están en armonía con sus propias actitudes hacia la vida y hacia usted mismo:
1.- Esforzarse por ser uno mismo
Para mí esto es lo más importante que pueda ofrecer una persona a otra, y los niños ilustran este principio muy efectivamente. Tratar de ser uno mismo significa ser genuino, sensible, honrado y estar dispuesto a expresar los sentimientos, aun los vulnerables. Cuando somos lo que realmente somos, desaparece toda pretensión y artificialismo
Los niños muestran esto muy bien cuando conocen a un nuevo amigo. En tan sólo cinco minutos establecen una amistad como si se hubieran conocido toda la vida. Una amistad honrada, franca y real.
2.- Soñar creativamente
El soñar creativamente es una experiencia saludable tanto para los niños como para los adultos. El sueño creativo, aunque es más bien una perspectiva, provee un escape práctico a las presiones del diario vivir; y a la vez evita el aburrimiento y aumenta la creatividad. Los sueños pueden crear la realidad, porque es evidente que todas las cosas reales comienzan con pensamientos y sueños.
Los niños tienen la maravillosa capacidad de no limitar sus pensamientos y sus sueños. Todo es posible para aquel que cree, y los niños saben esto mejor que nadie. Ellos poseen sueños y objetivos ilimitados y los expresan plenamente.
3.- Vivir el momento
Este principio es muy diferente de] concepto de vivir para el momento, y vivir el momento es una de las cualidades increíbles que observo constantemente en los niños. Me asombro de que los niños se puedan interesar tan totalmente en una determinada situación. Es sabido que la capacidad de atención de un niño es muy limitada, pero a pesar de eso pueden concentrarse en cualquier cosa que está ocurriendo en sus vidas en determinado momento.
Si están comiendo, se entregan plenamente a esa acción; si están hablando o jugando con un amigo o con un juguete, sus mentes se concentran totalmente en eso. Pueden hacer que, cualquier cosa que estén realizando en un momento dado sea para ellos algo completamente bueno.
Los niños son muy espontáneos. Esta es una cualidad que los adultos tienden a reprimir. No planifique las cosas al minuto. Deje de estar siempre obsesionado con el perfeccionismo y el orden, y dé oportunidad a la flexibilidad en su vida. Trate de ser espontáneo. Permítase el gozo de la emoción de algún descubrimiento y la habilidad de aprender de cualquier cosa y de cualquier persona. Juegue el juego de la vida.
No tener miedo de cometer errores o fracasar.
El fracaso es solo una palabra y no tiene mas poder que el que usted mismo quiera darle.
Los niñitos no han aprendido aun el significado que le dan los adultos a la palabra fracaso y por eso están siempre tan dispuestos a seguir adelante en la mayoría de los casos. Están dispuestos a correr riesgos en la vida porque saben por intuición que los riesgos son la mejor manera de aprender y desarrollarse. Cuanto más grande el riesgo, más grande el beneficio.
5.- Aceptar el mundo como es
Aquello que tratamos de resistir en la vida, mas bien terminamos atrayéndolo hacia nosotros mismos. Siendo que los niños generalmente tratan de no resistir, la mayoría de las veces disfrutan de lo que desean. Los niños, increíblemente conformes con su situación, tienen la rara habilidad de aceptar las cosas como vienen, afrontándolas de la forma que les parece más apropiada, según la pueden comprender en ese momento. Suelen cambiar lo que pueden cambiar.
6.- Alegría, risas y sonrisas
Los niños son las personas más felices que he conocido en mi vida y por eso me encanta estar con ellos. Piense como son los adultos con quienes a usted le gusta estar, y me aventuro a asegurar que son personas genuinamente alegres y positivas.
Son muchos los adultos que se toman a sí mismos tan en serio que hasta se olvidan de los momentos alegres y positivos de la vida. Como dice Norman Cousins en su excelente libro titulado The Anatomy of an Illness (La anatomía de una enfermedad): "La risa es la mejor medicina".
Usted no tiene que ser necesariamente, siempre, tan ordenado, rígido, serio y "tan adulto".
Aprenda a reír, especialmente a reírse de usted mismo. Aprenda a divertirse a veces hasta el punto de ser un poquito tonto, y medio alocado. En otras palabras, enciéndase de alegría e ilumine su vida. Cuando haga esto, el mundo entero le parecerá brillante y más hermoso. Los niños saben esto muy bien.
¿Se ha fijado usted cómo los niños olvidan rápidamente sus enojos y perdonan a los que los han ofendido, sin quejas ni refunfuños? Los niños lo aceptan a usted enteramente, por las cosas buenas que tiene y también por las cosas que no son tan buenas. No se preocupan por las distinciones que hacen los adultos, como por ejemplo, en asuntos de raza, religión o trasfondo social. Ellos sencillamente aman.
Yo creo que en un mundo donde hay tantos conflictos entre personas de diferentes religiones, razas y trasfondos sociales, el mejor medio para entendernos y vivir en paz es la risa y el amor.
Y los niños lo saben muy bien. Sencillamente observémoslos. Cristo dijo: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios" (5. Marcos 10:14).
Así que, si usted desea encontrar la fuente de la juventud, el reino de Dios, trate de jugar el juego de la vida. Deje que el niño que vive dentro de usted florezca, y esté dispuesto a vivir la vida en toda su plenitud.
SUSANA S. JONES