YA VOY SOLO A LA ESCUELA
Hay preguntas que preocupan a los padres desde el mismo nacimiento de sus hijos: ¿Cuándo el niño está en edad de ir solo a la escuela? ¿Cuándo puede quedar en casa sin compañía alguna? ¿Cuándo puede administrar su propio dinero? ¿Cuándo está capacitado para efectuar diligencias en los comercios del barrio?
Tal vez usted, en la búsqueda de respuestas adecuadas a estos interrogantes, se esté internando en un laberinto de dudas y temores injustificados. Sería oportuno recordar que hasta los diez años el niño carece de pleno autocontrol. Esto no significa que no esté capacitado para llevar responsabilidades, sino que, dado el multifacético aprendizaje que debe realizar en un limitado período vital, su atención decae en algunos aspectos, y justamente en esos aspectos puede estar implícito el riesgo.
Los niños pueden asumir responsabilidades desde muy temprano. Sólo hay que cuidar que esas responsabilidades sean consignadas de acuerdo con la edad y la personalidad del niño. Los padres protectores suelen crear un mundo de temores e inhibiciones alrededor del pequeño. Los entusiastas de la disciplina libre lo someten a presiones psíquicas y afectivas prematuras, produciendo los mismos resultados que tratan de evitat: ansiedad, inseguridad e indiferencia.
El niño no debe ser considerado como un minusválido. Se lo puede incorporar tempranamente a obligaciones y cometidos formativos. De ese modo desarrollan la autoestima, el sentido de responsabilidad, la autodisciplina, la solidaridad, el respeto al prógimo, y hasta el valor del tiempo y el dinero. Pero la introducción en el mundo responsable debe ser hecha gradualmente, acorde con su edad mental y cronológica y con su personalidad.
Cuando el niño llega a los cuatro o cinco años puede quedar solo, con la debida preparación, por un tiempo limitado y siempre que los padres regresen no más allá de lo prometido. El niño necesita esta prueba de madurez en algunas ocasiones. Pero las ausencias prolongadas y frecuentes son contraproducentes y peligrosas.
Con una educación vial elemental y bien aleccionado por los padres, el niño de cinco o seis años puede ir solo a la escuela, siempre que ésta no diste demasiado del hogar, y que no deba atravesar cruces difíciles o sortear peligros mayores.
Respecto del dinero, la mejor forma de lograr que un niño aprenda a valorarlo y a usarlo es haciendo que él "gane" pequeñas sumas por trabajos asignados, y las administre. Es claro que usted lo orientará en los errores y aciertos que cometa.
No es fácil para los padres enseñar a un nuño a ser responsable... pero convengamos que tampoco es fácil para el pequeño aprender a serlo.
Mónica Casarramona