YA ESTA EN SU CUNA

¿Qué es un hijo? La Biblia responde por nosotros: "Ved, un don de Yahveh Dios son los hijos, el fruto del seno es un premio"(1).

Ese bebé, que hoy ya está en su cuna, ese trocito de vida, es la conjunción de los ideales de la pareja, es su continuidad; pero, más que eso, es un hijo de Dios. No es un ser más en este mundo, sino ese ser a quien tienen la sagrada tarea de educar para Dios. Y es en este punto donde fracasan muchos matrimonios. Están decididos a educarlo bien, pero "mas adelante, cuando sea más grande y pueda entender algunas cosas". Mientras es un pequeño bebé quieren disfrutarlo como una "cosita linda" o un juguete que de alguna manera llegó a sus manos.

¡Grave error! Este precioso bebé entiende mucho más y más pronto de lo que los padres creen; y, así como casi todo en este mundo tiene su ciclo, este "soberano" en pañales también necesita un ciclo diario: un programa de actividades.

Por supuesto, un programa bien planeado para la vida del bebé debe tener en cuenta las circunstancias de trabajo y demás actividades de papá y mamá; y tiene que seguirse con mucha constancia. La regularidad en la alimentación, el aseo y el descanso son insoslayables. Ello se verá recompensado con buenos resultados y dará seguridad y tranquilidad a la madre, pues podrá disponer del tiempo necesario para llevar a cabo el resto de sus deberes e incluso le alcanzará para departir tranquilamente con el flamante papito.

Un buen horario no se puede incorporar de inmediato. Lógicamente hay un período de ajuste desde que el niño emite su primer vagido hasta que todo en el hogar adquiere un ritmo normal; pero, en la mayoría de los casos, esto se logra durante el primer mes. Muchas madres reducen ya durante ese lapso las clásicas seis mamadas (una cada tres horas, con sólo seis de descanso por la noche) a cinco, eliminando así poco a poco la de la madrugada y aumentando el tiempo que media entre una y otra. Es muy cómodo atender a bebé cada tres horas y media empezando a las 7y terminando las 23.30, con la posibilidad d aprovechar un descanso de siete horas y media, o aun más, porque la madre se puede acostar después de la lactada de las 20 hacer un predescanso nocturno que le vendrá muy bien.

Es muy bueno que papá ayude a mamá en todo lo que esté a 5 alcance cada vez que al bebé 1 toca alimentarse o ser mudado; el niño precisa sentir la presencia papá, y el padre tiene que aprender a desempeñar su función d tal. El vástago necesita sentir amor de sus progenitores y tan bien la firmeza de su voluntad.  Esto, más que por medio de palabras tiernas, puede expresarse través del fiel cumplimiento de un horario regular que servirá también para echar el mejor fundamento a su salud e infundir seguridad.

La palabra de una educadora enseña: "La irregularidad en las comidas destruye el tono sano los órganos de la digestión en perjuicio de la salud y del buen humor"(2). "La temperancia y el dominio propio debieran enseñar desde la cuna"(3). Además, la regularidad en las costumbres influirá sobre el carácter, y el hermoso bebé llegará a ser un adulto equilibrado.

Formamos parte de una sociedad donde el trabajo de la mujer fuera del hogar ya es cosa normal sin embargo, todos sabemos es muy difícil para quien cumple un doble horario encontrar tiempo para atender debidamente al esposo y al hijo, y, si lo encuentra posiblemente lo hace privándose de ciertas horas de descanso que le resultarían indispensables para conservar un buen estado de salud. Si en muchos casos el trabajo de la joven madre resulta indispensable debido a la real estrechez económica de la familia, a todos nos consta que en otros casos la ambición de adquirir mayores comodidades es lo que empuja a muchas madres a salir de su hogar cada día, abandonando durante varias horas su sagrada tarea.

¡Cuánto esperan los padres de su bebé! ¡Y pensar que la mayor parte del futuro de esa criatura depende de ellos! Si ayudan a ese hijo de Dios a iniciarse correctamente en el camino de la vida mediante adecuados hábitos de regularidad y sobriedad, habrán puesto uno de los fundamentos más sólidos para que esa vida se desarrolle armoniosamente. Puede ser que esta tarea les demande ciertos sacrificios y renunciamientos, pero con el correr del tiempo se darán cuenta de que hicieron una sabia elección.

La pareja que recibe un hijo tiene a su disposición la fuente inagotable de la sabiduría divina, a la que pueden implorar en cualquier momento mediante una plegaria. Cuando pasen por alguna dificultad y hasta les parezca que ya no pueden soportar más, recuerden que alguien susurró una vez a mi oído y que me ha sido de gran ayuda: "Cuando te parezca que ya no puedes más, piensa que, con la ayuda de Dios, puedes una vez más".

Los grandes logros nunca han sido fáciles y todo triunfo está entretejido con fe y perseverancia. Pero, por ese trocito de vida ustedes son capaces de cualquier cosa, ¿no es cierto?

Celia R. de Samojluk


(1) Salmo 127: 3, versión de Bover-Cantera.
(2) white, Elena G. de, Conducción del Niño, pág. 364.
(3) Id., pág. 384.