¿QUE HACER SI SU HIJO MOJA LA CAMA?
LOS padres de María, una niña de ocho años, llegaron un día a mi consultorio muy preocupados, pues hacía mucho tiempo que su hijita se orinaba en la cama, de noche, e inclusive en algunas ocasiones durante el día, estando en la escuela.
El que un niño se moje en la cama o cuando está jugando no tiene importancia si tiene menos de tres años. Pasada esta edad, ya está desarrollado como para controlar sus esfínteres, que son los músculos que tienen que ver con los actos de orinar y defecar. Pero no es normal que una niña de la edad de María tenga este problema; cuando se presenta, es aconsejable consultar cuanto antes con un médico de niños.
Esta falta de control de la vejiga por parte del niño, en lenguaje médico denominada enuresis , lo hace orinarse ya sea de noche o durante el día, cuando se encuentra ante alguna situación aflictiva. La enuresis no es una enfermedad, es un síntoma, que puede integrar el cuadro de diversos complejos sintomáticos. Es más frecuente en las niñas que en los varones.
El solo hecho de que un niño se moje en la cama debe llamar la atención de los padres, pues significa que algo anda mal en el mundo de su hijo: quizá no se le está dando la seguridad y el cariño que él necesita, o nos hallamos ante una enfermedad orgánica o del sistema nervioso.
El caso de María era diferente. Ella venía de un hogar feliz, donde recibía un amor y comprensión que le daban seguridad. Los estudios realizados demostraron que tenía un pequeño problema en la uretra, que es el conducto por donde se vierte la orina de la vejiga al exterior. Al examinar la uretra se encontró que había estrechez en dos lugares. Se hizo el tratamiento médico, y luego de algunas precauciones, en un par de meses María ya no tenía el problema de mojarse.
Las causas más frecuentes de la enuresis son: las infecciones de la vejiga o de los órganos genitales, parásitos, fimosis (estrechez del prepucio), y problemas de obstrucciones que a veces existen desde el nacimiento, como ocurría con María. En otros casos hay un defecto en el cierre de los huesos en la parte baja de la columna vertebral (espina buida oculta).
Los problemas emocionales juegan un papel muy importante. Cuando un niño se siente seguro y amado, todo su mundo anda bien, incluso sus funciones orgánicas. Por otra parte, se ha comprobado que las situaciones emocionales conflictivas que surgen cuando los padres no se llevan bien, constituyen la causa de las dos terceras partes de los casos de enuresis.
El niño que vive en un ambiente hogareño tenso y carente de afecto busca una descarga emocional en la práctica de hábitos indeseables como la enuresis, la masturbación, el robo, el chuparse los dedos, comerse las uñas u otros semejantes. El deseo de recibir atención es otro factor importante en muchos casos, sobre todo cuando el niño se siente desplazado por la llegada de un hermanito. El niño refleja su antagonismo, inseguridad y celos, mojándose, o con ataques físicos al hermanito o hermanita, o contra quien hace lo más que puede por él, a saber, su madre.
Dentro de los varios factores que causan la enuresis se encuentra el entrenamiento defectuoso que tuvo el niño de pequeño. Es contraproducente tratar de enseñarle el uso del 'trono" antes de los 18 a 24 meses, ya que sólo entonces habrá una maduración orgánica que permita aprovechar el entrenamiento.
El hacer de esta enseñanza un campo de batalla entre los padres y el hijo, no ayudará en nada al niño y sólo contribuirá a convertirlo en un neurótico. Otras veces la madre, o ambos padres, consciente o inconscientemente mantienen al niño ya crecido en el nivel afectivo y de personalidad de un niño pequeño, y él se comporta como tal.
En la primera infancia, el acto de orinar es reflejo. Entre los 18 y 24 meses va madurando el sistema nervioso simpático y dicho acto se va haciendo consciente. Ahora existe un control voluntario del cerebro, y al llegar a los treinta meses, en general se manifiesta la capacidad de dominar la vejiga durante las horas de sueno.
¿Qué hacer si su niño moja la cama? Sandra era una niña de seis años. Su mamá la trajo a mi consultorio. Se mojaba de noche y de día. Sus padres estaban separados. Su hogar había sido cualquier cosa menos feliz. Luego de evaluar el problema y tener una seria conversación con los padres, y de corregir un problema de obstrucción, les pedimos que regresaran a las dos semanas.
Cuando Sandra volvió, ya no se mojaba. Varias cosas habían cambiado. Ya no se quedaba mirando televisión hasta la media noche; se acostaba temprano. El papá le compró unos hermosos libros sobre las historias de la Biblia, que la mamá le leía antes de dormirse. Ese cambio en el circulo familiar produjo un cambio en Sandra y su problema se corrigió.
Como lo muestra el ejemplo antedicho, a fin de eliminar la enuresis muchas veces es necesario corregir el ambiente donde vive el niño. La conducta de las personas que rodean al niño, su educación y el medio en general hacen que muchas veces el tratamiento haya que dirigirlo a la familia.
En casos leves, la adecuada orientación de los padres y un nuevo planeamiento de la vida del niño pueden obtener el cambio necesario. Aquí el especialista de niños puede ayudar y aconsejar, pues fácilmente se dará cuenta si hay un problema de celos o si el niño es sobreprotegido.
He aquí otras recomendaciones útiles para que su hijo no se. moje en la cama: Evítense las bebidas irritantes como ser los condimentos, las frituras, las bebidas alcohólicas, el té, el café, las bebidas con cola, como Pepsi Cola y Coca Cola. Después de las cuatro de la tarde, vigile para que el niño tome pocos líquidos. Hágalo orinar antes de acostarlo y, si hace falta, despiértelo unas horas después para que orine otra vez. Si durante el día el niño no puede dominar bien su vejiga, enséñele a orinar a intervalos gradualmente crecientes (cada dos horas, cada tres, etc.). No se debe castigar ni avergonzar al niño por el hecho de que moje la cama; mejor resultado se obtendrá alabándolo o recompensándolo cada vez que su cama está seca a la mañana siguiente.
El médico puede recetar ciertos medicamentos que ayuden a controlar algunas situaciones emocionales que producen enuresis. Si el niño continúa mojándose después de tres meses de realizado el tratamiento médico y psicoterápico, es imperioso hacer una evaluación urológica completa para descartar problemas orgánicos que causen la enuresis.
Por el Dr. GUNNAR E. WENSELL. Especialista en urología