LA DESVIACIÓN JUVENIL

1. Desde la infancia, dale al niño todo cuanto desee. Así crecerá en la creencia de que los demás y la sociedad están para sostenerlo.

2. Cuando use malas palabras, festéjalo. Supondrá que es simpático. Luego elegirá palabras peores, que te harán poca gracia.

3. No le des ninguna instrucción espiritual hasta los 18 ó 21 años; así podrá elegir la fe y la religión de su preferencia. Con la misma lógica no le enseñes nuestro idioma; cuando sea grande, tal vez quiera aprender el chino.

4. Alábalo en presencia de todos los vecinos. Celebra todas sus "diabluras". Haz que se sienta el más inteligente y el más "bravo" de todos los chicos del barrio.

5. No lo reprendas cuando haga algo "malo"; eso podría desarrollar en él un complejo de culpa. Así lo prepararas para afirmar más tarde, cuando sea castigado por robar automóviles asaltar o matar, que todo el mundo está contra él y que es injusta y salvajemente perseguido por la ley.

6. Recógele la ropa y el calzado. Ordénale su "roperito". Así será un experto en irresponsabilidad, esperando todo de los demás.

7. Deja que lea cuanto se le ocurra. Proporciónale un vaso bien limpio para beber, pero no te preocupes por lo que su cerebro beba por medio de lecturas e ideas confusas, turbias y contaminadas.

8. Discute frecuentemente en su presencia. Abofetéalo espiritualmente con el desorden familiar. Lo prepararás para construir más tarde un hogar "feliz".

9. Dale todo el dinero que pida para sus gastos personales. Satisfácele cuanto deseo material se le ocurra. Creerá que en la vida nada hay que ganárselo con el propio esfuerzo.

10. No vigiles sus amistades. Déjalo golpearse solo en la vida, sin interesarte con qué o con quienes se "golpea". Tendrás en no mucho tiempo el mejor de los resentidos.

11. Cuando tenga problemas con la policía, los maestros, los vecinos, dale la razón. Creerá entonces que todos tienen "prejuicios" contra él.

12. Enséñale que los que mandan, conducen, gobiernan y ordenan la sociedad, son todos traidores y usurpadores. Incúlcale con tu actitud que la autoridad moral, la razón y la sabiduría de los mayores no existe; que sólo son "patrañas".

Cuando finalmente tu hijo se halle en serias dificultades, defiéndete diciendo:

"NUNCA PUDE CON EL"

"NO SE QUE LE PASO"

"PARECIA UN BUEN CHICO"

Prof. JUAN CARLOS PRIORA