Por Sergio Fustero
¿Quién era Miqueas?
Míkah (Míkayah): "¿Quíén como YHVH?"
De Moreset-Gad, pequeña población de Judá.
De origen humilde. No se menciona a su padre.
Ambiente en el que vivió
Especialmente durante el reinado de Jotam y Acaz, el pueblo estaba entregado a la idolatría. Los sacerdotes habían apostatado. El pueblo observaba las formas externas de la religión al tiempo que seguía con las prácticas idolátricas.
Los poderosos maltrataban a los campesinos y los gobernantes solo buscaban las riquezas.
Mensaje del libro
Condenación de los pecados de Israel y Judá.
Castigo resultante en cautiverio.
Liberación final.
El mensaje de Miqueas, 6: 8 es la respuesta divina a la hipocresía reinante en el tiempo del profeta. Miqueas en realidad no aporta nada nuevo. Tan solo aplica el mensaje a la situación concreta de su tiempo, la cual también se parece a la que actualmente vivimos.
"Al insistir en el valor de la piedad práctica, el profeta estaba tan sólo repitiendo el consejo dado a Israel siglos antes. Por medio de Moisés, mientras estaban los israelitas a punto de entrar en la tierra prometida, el Señor les había dicho: "Ahora pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que hayas bien?" (Deuteronomio, 10: 12, 13). De siglo en siglo estos consejos fueron repetidos por los siervos de Jehová a los que estaban en peligro de caer en hábitos de formalismo, y de olvidarse de practicar la misericordia. Cuando Cristo mismo, durante su ministerio terrenal fue interrogado así por un doctor de la ley: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley?" le contestó: "Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón y de toda tu alma, y de toda tu mente Este es el primero y el grande mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: "Amaras a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas" (Mateo, 22: 36-40)
Estas claras expresiones de los profetas y del Maestro mismo deben ser recibidas como voz del Cielo para toda alma. No debernos desperdiciar oportunidad alguna de cumplir actos de misericordia, de tierna prevención y cortesía cristiana en favor de los cargados y oprimidos. Si nos es imposible hacer más, podemos dirigir palabras de aliento y esperanza a los que no conocen a Dios y a quienes podemos alcanzar con más faciIidad mediante la simpatía y el amor". (Profetas y Reyes, pp. 241 y 242)
Miqueas nos enseña de forma práctica como abandonar el formalismo religioso y hacer de nuestro cristianismo una religión práctica. Vamos a examinar el texto punto por punto.
¡Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno! ¿Qué requiere de ti Jehová?
En tiempo de Miqueas se tenía la revelación escrita del Pentateuco y los demás libros del AT anteriores al profeta. La voluntad de Dios estaba clara. También lo estaban los requerimientos de Dios. Pero el pueblo se había aferrado a la letra de la ley y se olvidó de su significado. Le bastaba "aparentar" ser bueno. Pero eso a Dios no le basta. Las palabras que siguen deben ser entendidas desde la perspectiva de las palabras de Jesús: Mateo, 23: 23
Isaías, contemporáneo de Miqueas, declaró así este precepto: Isaías, 1: 17. El Comentario Bíblico interpreta de esta manera el texto de Isaías:
"El ser pasivamente "buenos" -es decir, abstenerse de malas acciones- no basta para el cristiano. La piedad es un principio activo, 6y el cultivo de la rectitud es la más segura garantía contra la iniquidad. No importa cuáles puedan haber sido sus inclinaciones anteriores, la persona se propondrá no sólo dejar de hacer lo malo, sino que también se esforzará sinceramente para hacer lo mejor que pueda. Para alcanzar esta meta, necesitará tanto firmeza de propósito como ayuda del cielo. Los hombres no nacen a la vida cristiana con un carácter perfecto, sino que deben aprender, lentamente y con dificultad, a marchar por los caminos de Dios. Mediante estudio y diligencia, paciencia y perseverancia, determinación y práctica, con el tiempo podrán adquirir hábitos de vida correcta. Todo aquel que ahora hace el bien ya ha pasado por el lento y difícil proceso de aprender a hacer el bien. Nadie ha aprendido verdaderamente a hacer el bien hasta que la rectitud se haya hecho habitual en él...
En Israel muchos sufrían bajo la opresión de sus prójimos. Los que amaban a Dios tenían el deber de corregir esta situación. Debían refrenar al opresor y aliviar al oprimido...
Los pobres y los necesitados, los desvalidos y los oprimidos necesitan alivio con urgencia... El verdadero amor y la simpatía tenían que manifestarse en los esfuerzos por corregir el mal y establecer justicia para todos. Ninguna religión merece tal nombre si no se enfrenta a los problemas de esta vida y hace que los hombres estén en armonía con los principios del reino de los cielos. La religión que en la práctica consiste en impresionantes ceremonias,, pero que no toma en cuenta las necesidades de los huérfanos y de las viudas, carece de sentido". (Comentario Bíblico Adventista, tomo 4, págs. 140-141)
"amar misericordia"
En el hebreo original, la palabra traducida por "misericordia" es Jésed, cuya traducción es difícil. Se usa jésed para dos propósitos:
Para hablar de relaciones entre personas.
Para hablar de relaciones entre Dios y las personas.
En relación con Dios, deberíamos entender la palabra jésed como AMOR. En este caso tendríamos el paralelo en el NT con la palabra AGAPE. Jésed es el amor separado de las connotaciones físicas que se le dan al mismo término en español, es el amor puro tal como se entiende en el griego ágape.
Cuando hablamos de la relación entre hombres, el término "amor" queda inapropiado. Pongamos un ejemplo: Génesis, 40: 14. José está pidiendo jésed al copero de Faraón, es decir, está pidiéndole que le haga un favor, y no un amor. Salomón opone jésed a la crueldad: Proverbios, 11: 17. Jésed es bondad, ayuda a los demás, benevolencia; es decir, es un fruto del Espíritu Santo.
En este texto en concreto, amar misericordia significa desear el ayudar a los demás (hacer favores) y apiadamos del que esté en peor situación que nosotros.
"y caminar humildemente ante tu Dios"
El vocablo que en las versiones antiguas se traducía como "humillarte ante tu Dios" tiene una mas correcta traducción en el actual "caminar humildemente" o cuidadosamente.
¿Qué tipo de "caminar" está implícito en esta frase? El ejemplo mas claro de este tipo de caminar se encuentra en Génesis, 5: 21-24 (Enoc) y Génesis, 6: 9 (Noé). Para expresar mas correctamente el significado de esta expresión, vamos a recurrir de nuevo al Comentario Bíblico:
"Dos veces se declara que Enoc caminó con Dios. También se emplea esta expresión en el caso de Noé... Describe una vida de piedad singularmente excelsa, no meramente la comprensión constante de la presencia divina ni aun de un esfuerzo continuado de santa obediencia, sino la permanencia de una estrechísima relación con Dios. Con toda evidencia, la vida de Enoc estuvo en completa y bella armonía con la voluntad divina...
Su caminar con Dios consistió no solo en la contemplación de Dios sino también en un ministerio activo a favor de sus prójimos. Previó la segunda venida de Cristo y ferviente y solemnemente amonestó a los pecadores que lo rodeaban de la terrible condenación que esperaba a los impíos...
La constante fidelidad de Enoc, manifestada durante un periodo de 300 años, es un testimonio animador para aquellos cristianos que parecen encontrar difícil caminar con Dios durante un solo día". (Comentario Bíblico Adventista, tomo 1, pág. 258)
Resumen
"Hacer justicia y amar misericordia" es proceder con rectitud y bondad. Estas virtudes afectan a nuestra relación con nuestros prójimos y resume el propósito de la segunda tabla del Decálogo. "Caminar humildemente ante tu Dios" es vivir en armonía con los principios de la primera tabla del Decálogo. Esto atañe a nuestra relación con Dios.
El amor expresado en acción respecto a Dios y a nuestro prójimo es "bueno". Eso es lo que Dios espera de nosotros: UNA RELIGIÓN QUE SE DEMUESTRA EN LA ACCIÓN.